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La proinsulina protege frente al deterioro cognitivo

Neurociencia

La proinsulina protege frente al deterioro cognitivo

Descubren en ratones el papel protector de la hormona precursora de la insulina frente a la inflamación cerebral relacionada con las alteraciones cognitivas durante la senectud.

 

La proinsulina, hormona precursora de la insulina, podría constituir una nueva terapia farmacológica para luchar contra el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento, según ha descubierto en ratones un equipo liderado por científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Los resultados del trabajo se han publicado en la revista Neuropharmacology.

Anteriores investigaciones habían demostrado que la proinsulina, que actúa como factor de supervivencia para las células neurales durante el desarrollo del sistema nervioso, era un posible agente neuroprotector en modelos de ratón con neurodegeneración de la retina. El nuevo trabajo revela el papel protector de la hormona precursora de la insulina frente a la inflamación cerebral asociada al deterioro cognitivo.

Mejora de los roedores con alzhémier

Los científicos emplearon ratones que presentaban un envejecimiento precoz y la enfermedad Alzheimer (SAMP8) y otro grupo de múridos menos propensos al envejecimiento (SAMR1). Trataron a todos con proinsulina cuando tenían un mes de vida.

Transcurrido medio año, observaron que las capacidades cognitivas relacionadas con el desarrollo de tareas de memoria espacial y de reconocimiento eran similares en ambos tipos de ratón, por tanto, los ratones SAMP8 manifestaban una mejora en dichas capacidades. Además, la proinsulina indujo en el hipocampo la activación de vías neuroprotectoras, las cuales que redujeron la inflamación cerebral.

Estos resultados abren una posible nueva vía farmacológica para tratar enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

Fuente: CSIC

Referencia: «Proinsulin protects against age-related cognitive loss through anti-inflammatory convergent pathways.» Rubén Corpas et al. en Neuropharmacology, vol. 15, n.o 123, págs. 221-232, 2017.

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TRABAJO EN EQUIPO

 

Escrito por: Sofía Carvajal  grado 5°C-2010

 

 Hubo una vez en una ciudad llamada celulosa, un catastrófico disturbio que hizo que todo en la célula tuviera que ser reestablecido.

 

Todo empezó cuando las mitocondrias se aburrieron de intercambiar gases por energía y se fueron a quejar al núcleo para que reorganizara sus trabajos, pero el núcleo no podía reemplazarlas porque nadie sabia esta función.

 Así fue que las mitocondrias dejaron de hacer su función y la célula se desactivó por no tener energía,  el retículo endoplasmático dejó de enviar proteínas y el negocio tuvo que cerrar.

 Los ribosomas no podían producir proteínas y las vacuolas se quedaron sin espacio en sus bodegas, perdiendose asi el material producido.  La membrana celular no podía abrir sus puertas automáticas y nada pudo salir ni entrar.

 Llenos de ira los organelos se revelaron y volcaron un camión del retículo y acorralaron a las mitocondrias, cuando se disponían a digerirlas con el ácido y las enzimas digestivas del lisosoma,  algo las detuvo.

 Todo empezó a ponerse negro y se oyeron unos poderosos golpes que provenían de la puerta, lo peor había llegado...

 Los atacaba una enfermedad y ahora estaba asediando la puerta, las mitocondrias tomaron acción evasiva y empezaron a darle energía a la célula al doble de rápido. Todos se unieron a atacar al virus y las mitocondrias aprendieron su lección, pero sus compañeros siempre las llamaron haraganas y holgazanas.