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Criatura sin cerebro que puede estornudar

Ciencia

La criatura sin cerebro que puede estornudar

Tomado de: http://www.abc.es/ciencia/20140114/abci-criatura-cerebro-puede-estornudar-201401141809.html.

visitado el 3 de febrero:7:10a.m

Día 14/01/2014 - 18.26h
 

Investigadores graban en vídeo el estornudo de una esponja, que demuestra que estos organismos tienen un sistema sensorial más complejo de lo que se creía

 
 
 
 
 
 
 
 
Danielle Ludeman
El vídeo en time-lapse muestra las contracciones del estornudo de una esponja
 
 

Investigadores de la Universidad de Alberta (Canadá) han grabado en vídeo el estornudo de una esponja. Parece una extraña forma de pasar el tiempo, pero la reacción de este animal, uno de los organismos multicelulares más sencillos de la Tierra, esconde algo sobre lo que los científicos pueden ponerse a pensar. La esponja no tiene un sistema nervioso, así que, ¿cómo puede responder a cambios en el entorno con un estornudo, como hacen otros animales? Los científicos creen que esta reacción es la evidencia de que disponen de un órgano sensorial.

«El estornudo puede decirnos mucho sobre cómo funciona la esponja y cómo responde al medioambiente», dice Danielle Ludeman, autora del estudio. Las esponjas son filtradoras y requieren del flujo del agua a través de su cuerpo para alimentarse, obtener oxígeno y eliminar desechos. Los estornudos, un proceso de 30 a 45 minutos que provoca que todo el cuerpo de la esponja se expanda y se contraiga, le permiten responder a estímulos físicos, como sedimentos en el agua.

Para su estudio, el equipo incitó a esponjas de agua dulce a estornudar utilizando una variedad de sustancias, y observaron el proceso con tintes fluorescentes. Los experimentos fueron grabados en vídeo en Time-lapse (una imagen cada 30 segundos). Sus esfuerzos se centraron en el osculum de la esponja, una especie de estructura excretoria que controla el agua que sale del organismo, incluyendo el agua expulsada durante un estornudo.

Un órgano sensorial

Los investigadores descubrieron que las células ciliadas que recubren el osculum juegan un papel fundamental en el desencadenamiento de los estornudos. Por ello, creen que el osculum actúa como un órgano sensorial. «Para una esponja tener un órgano sensorial es totalmente nuevo. Esto no aparece en los libros de texto, no cabe en el concepto de nadie de lo que se supone que debe tener una esponja», reconoce la bióloga Sally Leys, que supervisó el estudio.

Leys cree que el descubrimiento plantea nuevas preguntas sobre cómo los sistemas sensoriales pueden haber evolucionado en la esponja y en otros animales, incluidos los que tienen sistemas nerviosos. A su parecer, es posible que este sistema sensorial sea exclusivo de la esponja, evolucionando a lo largo de los últimos 600 millones de años. O puede ser la evidencia de un mecanismo común compartido por todos los animales, y retenido en la historia evolutiva, como demostración de su función esencial.

Estos descubrimientos aparecen publicados en BMC Evolutionary Biology.

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TRABAJO EN EQUIPO

 

Escrito por: Sofía Carvajal  grado 5°C-2010

 

 Hubo una vez en una ciudad llamada celulosa, un catastrófico disturbio que hizo que todo en la célula tuviera que ser reestablecido.

 

Todo empezó cuando las mitocondrias se aburrieron de intercambiar gases por energía y se fueron a quejar al núcleo para que reorganizara sus trabajos, pero el núcleo no podía reemplazarlas porque nadie sabia esta función.

 Así fue que las mitocondrias dejaron de hacer su función y la célula se desactivó por no tener energía,  el retículo endoplasmático dejó de enviar proteínas y el negocio tuvo que cerrar.

 Los ribosomas no podían producir proteínas y las vacuolas se quedaron sin espacio en sus bodegas, perdiendose asi el material producido.  La membrana celular no podía abrir sus puertas automáticas y nada pudo salir ni entrar.

 Llenos de ira los organelos se revelaron y volcaron un camión del retículo y acorralaron a las mitocondrias, cuando se disponían a digerirlas con el ácido y las enzimas digestivas del lisosoma,  algo las detuvo.

 Todo empezó a ponerse negro y se oyeron unos poderosos golpes que provenían de la puerta, lo peor había llegado...

 Los atacaba una enfermedad y ahora estaba asediando la puerta, las mitocondrias tomaron acción evasiva y empezaron a darle energía a la célula al doble de rápido. Todos se unieron a atacar al virus y las mitocondrias aprendieron su lección, pero sus compañeros siempre las llamaron haraganas y holgazanas.