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Trastornos en el gusto y el olfato

Sobre 300 personas se tratan en el CHUS por pérdida de olfato  

04.10.2009 La anosmia afecta al menos a un 2% de la población, que además tampoco aprecia los sabores ·· Ana tiene dos hijas pero no sabe cómo huele un bebé ·· "Me he acostumbrado y además mi familia me ayuda, pero siempre está el temor a un escape de gas o a un incendio porque no lo percibiría"
M.M. • SANTIAGO

 Estanterías con frascos de diversas esencias para la elaboración de un perfume, algo que no pueden disfrutar los que sufren anosmia

Estanterías con frascos de diversas esencias para la elaboración de un perfume, algo que no pueden disfrutar los que sufren anosmia

 Ana, nombre supuesto ya que prefiere guardar el anonimato, es madre de dos niñas pero no sabe cómo huelen los bebés. Y es que esta compostelana sufre anosmia, un trastorno que padece al menos un dos por ciento de la población, y por el que no sólo no perciben los olores, sino que la mayoría pierden también el sentido del gusto.

"No recuerdo cuándo perdí el olfato, pero supongo que desde siempre, porque no tengo ni idea de lo que es oler algo. La verdad es que al crecer sin este sentido no te das cuenta de lo que te estás perdiendo, aunque al ir haciéndote mayor es cuando empiezas a sentir cierta pena". Así, reconoce tener envidia de otras madres que le comentaban cuando tuvo a su primera hija: "Qué bien huelen los bebés... y eso no lo pude disfrutar ni antes, cuando mis hijas eran más pequeñas, ni tampoco ahora".

Asegura que nunca fue al especialista a consultar su problema porque "asumí que era algo que no tenía cura", aunque reconoce que se lo comentó hace años a su médico de cabecera, quien no le dio importancia.

Es algo que tiene asumido porque no le plantea demasiados problemas. Sin embargo, sí lleva mal ciertas cosas como su propio olor corporal. "Sobre todo en verano, cuando más sudas, estoy incómoda porque no sé si huelo a sudor, por ese motivo soy muy escrupulosa y siempre voy lo más limpia posible, es algo que llevo a rajatabla, porque si no me crea una gran inseguridad", explica Ana.

Para su sorpresa aún hay conocidos que le regalan perfumes por su cumpleaños, aunque siempre lo agradece. "Escogí uno que le gustaba a mi familia y si me preguntan digo que prefiero ése en concreto", confiesa.

Comida: distinguir texturas

Aunque dice que lleva una vida normal subraya una pega, el temor a un escape de gas, un incendio o que simplemente se le queme algo en la cocina. "Si sucede algo así y, en ese momento, estoy sola en casa, no me daría cuenta".

En cuanto al gusto, sentido que tampoco tiene, Ana raras veces hace la comida, aunque cuando tienen en casa varios comensales ayuda a su marido, que la vigila para que no se pase con la sal o el picante. "Sólo reconozco las texturas, aunque me gusta la fruta fresca porque es agradable el líquido que desprende al comerla". También distingue entre carne de ternera o cerdo, porque la última "la noto más seca", comenta.

"Muchos no vienen a la consulta porque lo asumen sin traumas"

Aunque los expertos estiman que un dos por ciento de la población no tiene sentido del olfato, el doctor Torcuato Labella, jefe del servicio de Otorrinolaringología del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), asegura que "hay más de los que podemos pensar, ya que muchos no se quejan, no van a la consulta de los especialistas, y asumen sin traumas vivir sin percibir los olores ni el sabor, porque no hay que olvidar que la sensibilidad gustativa tiene un componente olfatorio enorme", explica.

En cuanto a la causa, asegura que hay varias. "La más común es la producida por procesos alérgicos o catarrales. En estos casos, una vez resuelto el problema, desaparece. También las alteraciones del gusto y el olfato pueden indicar la existencia de enfermedades hereditarias o adquiridas como la rinitis aguda, tumores, traumas nasales por un accidente, pólipos en las cavidades nasales, o al sufrir párkinson o alzhéimer".

El especialista, que subraya que la anosmia es un trastorno, no una enfermedad, asegura que de los cerca de trescientos pacientes que ha tratado en el Clínico, un 39% padecían anosmia por catarros o rinitis, un 21% tras una sinusitis o por pólipos nasales, un 17% traumatismo en la nariz, ya sea por accidente de tráfico o una caída, en un 3% son congénitos y otro 3% por otras causas. Aunque hay un 18% de los afectados en los que no hay una causa aparente".

En cuanto a sexos, indica que es indiferente, aunque en referencia a la edad, el doctor Labella señala que a edades más avanzadas "es más fácil perder el sentido del gusto y olfato".

 Las claves:

 Alimentos o bebidas en mal estado

·· El doctor Torcuato Labella asegura que muchos de los que padecen anosmia viven una vida normal. También subraya el peligro que supone para las personas sin olfato no poder detectar un escape de gas o un incendio. Además, el especialista añade que debido al citado trastorno "pueden beber o comer bebida en mal estado al no percibir su aroma".

Desde perfumistas hasta gastrónomos

·· El jefe del servicio de Otorrinolaringología del hospital Clínico de Santiago reconoce que para profesiones muy concretas y particulares la pérdida del olfato y del gusto puede suponer un auténtico problema. El doctor Labella, en este sentido, pone como ejemplo el caso de gastrónomos, bomberos, además de perfumistas o sumilleres, que trabajan con estos dos sentidos.

Cuatro sensaciones químicas básicas

·· El ser humano puede distinguir cuatro sensaciones básicas: dulce, salado, agrio y amargo. Algunas de estas sensaciones químicas combinadas con otras físicas como la textura, vinculadas con la materia que muerde, mastica e ingiere, y que son detectadas y procesadas en la boca y en la faringe, producen el gusto. La falta de este sentido puede producir malnutrición.

Algunos identifican hasta 7.000 olores

·· Los científicos han determinado que algunas personas son capaces de percibir unos siete mil olores diferentes. Además, es el primer sentido en desarrollarse en los seres humanos, de ahí que los recién nacidos busquen entre los pechos de su madre en busca de alimento. De los cinco sentidos, el olor es el que actúa a un nivel más inconsciente, cada vez que respiramos .

Tomado de: http://www.elcorreogallego.es/indexCanales.php?idMenu=65&idNoticia=473702. Visitado el 13 de junio de 2012.

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Lo que nos une a los Neandertales
 
La decodificación del genoma de los neandertales, publicada hoy en la revista Science, ha revelado cruces con el humano moderno y arroja una nueva luz sobre las características genéticas únicas humanas en la evolución. Según los análisis, del 1 al 4% del genoma humano (2% de sus genes) provienen del hombre de neanderthal, una especie que apareció hace unos 400.000 años y se extinguió hace 30.000.

"Podemos decir que se produjo una transferencia de genes entre los neandertales y los humanos modernos", destaca Richard Green, profesor de ingeniería biomolecular de la Universidad de California en Santa Cruz y principal autor del estudio. Según los investigadores, esta transferencia genética debió producirse hace 50.000 a 80.000 años, probablemente cuando los primeros Homo sapiens se marcharon de África, cuna de la humanidad, y coincidieron con los Homo neanderthalensis en Oriente Medio, antes de dispersarse por Eurasia.

Los científicos obtuvieron la secuencia a partir de tres muestras del yacimiento Vindija (Croacia), con restos de tres individuos femeninos distintos. Las muestras se complementaron con la secuenciación parcial de otros tres neandertales de Mezmaiskaya (Rusia), de Feldhofer (Alemania) y de la cueva de El Sidrón (Asturias, España). La secuencia fue comparada con los genomas de cinco humanos modernos procedentes de África meridional y occidental, Francia, China y Papúa-Nueva Guinea. El Neandertal resultó ser idéntico genéticamente al humano moderno en un 99,7%. El antepasado común del chimpancé con el humano moderno y los Neandertales, dicen los investigadores se remonta a hace 5 ó 6 millones de años.

Por otra parte, el estudio establece un catálogo de 83 genes que difieren entre humanos modernos y neandertales. Se trata de genes "clave para definirnos" y aún poco conocidos, según ha explicado Carles Lalueza-Fox, coautor del trabajo, que están relacionados con el metabolismo, la cognición, la morfología de la piel o la fisiología

"La decodificación de este genoma nos permite comenzar a definir todas las características del genoma humano que difieren de otros organismos vivos, incluidas aquellas del pariente más cercano al humano en la evolución", señala Svante Paabo, director del Departamento de Genética del Instituto Max Planck en Alemania, que dirige el proyecto de secuenciación. Según Richard Green, "es una mina de información sobre la evolución reciente de la humanidad y será aprovechada en los próximos años"

Tomado de: Revista Muy Interesante.