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Toxicidad del alumnio

Toxicidad del aluminio

28/06/2015

 
 

¿Los riesgos de vacunarse de difteria, a causa del aluminio, son superiores a los beneficios? ¡No, por Dios!

Os escribo estas líneas justo cuando se acaba de conocer el fallecimiento del niño de Olot (España), afectado por difteria. Como probablemente recordará el lector, sus padres habían rechazado vacunarlo, siguiendo las recomendaciones de aquellos que proclaman que los riesgos de las campañas de vacunación son demasiados, amén de otras cuestiones ideológicas en las que no quiero entrar.

Incluso una vez conocida su infección, se han producido manifestaciones públicas en defensa de la no vacunación. Con este escrito quiero añadirme a todos los que ya han analizado el tema desde una perspectiva médica en general, y epidemiológica en particular (podéis consultar este artículo, y éste, y éste, y éste...).

Me centraré en el aspecto que da más de lleno en mi especialización, la toxicidad del aluminio. La razón son las argumentaciones, entre otros, de la médico Teresa Forcades, en las que se defiende que los riesgos por intoxicación, debido al contenido de aluminio de la vacuna, superan los hipotéticos beneficios. Podéis ver sus declaraciones aquí.

En este artículo trataré los compuestos de aluminio. Dejo por tanto para otra ocasión el aluminio como material metálico, importantísimo, reciclable y omnipresente en nuestras vidas.

El aluminio, el elemento metálico más abundante en la corteza terrestre

La corteza terrestre, el suelo que pisamos, está lleno de compuestos de aluminio, en los que el porcentaje del propio elemento representa un 8,2 %. Es el elemento metálico más abundante, mucho más que el hierro, y sólo es superado por el oxígeno y el silicio.

Es este un dato, creo, poco conocido. Hasta el punto que en uno de los programas radiofónicos que he tenido la oportunidad de participar, se afirmaba que nos fumigaban con aluminio, una de tantas teorías de conspiración. Se razonaba como prueba que su contenido en el suelo había aumentado hasta 20 veces en los últimos años… por lo que su abundancia actual tendría que ser del 160 %...

Lo que preocupa aquí no es tanto la animalada de la afirmación, sino el hecho que el gran público no tiene herramientas para entender cuán erróneos pueden llegar a ser estos argumentos. La conclusión es que es ésta una forma de cultura imprescindible, y que la sociedad debe encontrar las condiciones para adquirirla.
 
Los compuestos de aluminio se utilizan desde tiempos ancestrales
 
El aluminio es muy abundante, y el hombre usa sus compuestos desde tiempos inmemoriales. Una de las primeras substancias utilizadas por el hombre es el alumbre, nombre todavía en uso, que designa un sulfato de potasio y aluminio. Tiene diversos usos, pero los principales son como:
 
alumbre férrico, una de las formas de alumbre.
alumbre férrico, una de las formas de alumbre.
  • mordente, es decir, como substancia que facilita la adhesión de los colorantes a las fibras textiles; 
  • astringente, es decir, contrae las capas superficiales de la piel, coagula las proteínas, y cicatriza así las heridas. Debido a estas propiedades, también actúa como antidiarréico;
  • floculante, es decir, coagula los sólidos en suspensión en el agua, consiguiendo eliminar su presencia y permitiendo así su aspecto cristalino. Las plantas potabilizadoras de agua utilizan una mezcla de hidróxido de aluminio y alumbre para eliminar la turbidez del agua. El procedimiento elimina, además, el propio aluminio disuelto en agua, hasta niveles por debajo de los límites sanitarios.
 
Hasta donde sabemos, el cuerpo humano, y los seres vivos, no requieren aluminio
 
Es éste un hecho sorprendente. Hasta la fecha, no se ha descubierto ninguna función biológica del aluminio. En ningún ser vivo. Ello no significa que esa función no exista, simplemente que todavía no se ha encontrado. Ahora bien, en caso que llegase a suceder, la función del aluminio sería extraordinariamente marginal, o muy limitada a funciones muy poco conocidas hoy en día.
 
Debido a su inoperancia biológica, la ingesta de aluminio transcurre por nuestro cuerpo sin interaccionar con él, siendo fácilmente excretado, casi siempre. Sólo en casos muy concretos puede causar problemas. Por ejemplo, durante los años setenta se descubrió que los enfermos de riñón, tratados con diálisis, sufrían un extraño tipo de demencia, que eventualmente provocaba la muerte. La causa se atribuyó a la absorción de aluminio proveniente de la instrumentación.
 
Otros problemas asociados con el aluminio se originan por su interferencia en la absorción del calcio. Por ello, en ciertos casos puede provocar mineralización ósea reducida, es decir, osteopenia.
 
El estudio de la patología permitió determinar que el aluminio se ancla a una proteína, la transferrina, y así puede superar la barrera hemato-encefálica, la protección que permite que la mayoría de las substancias no acaben en el cerebro.
 
Sólo se absorbe el aluminio soluble
 
Debido al mecanismo de absorción expuesto, la cantidad de aluminio presente en los alimentos debe cumplir los correspondientes requisitos de concentración máxima. Por ejemplo, el agua no puede contener más de 0,2 ppm de aluminio, es decir, 0,2 miligramos por cada kilo de agua.
 
Esta es, básicamente, la normativa a tener en cuenta. La razón es que sólo cuando se ingiere en forma de compuesto soluble, es decir, que se disuelve en agua, el aluminio puede causar problemas.
 
En cambio, se puede ingerir aluminio como compuesto insoluble. Es lo que sucede cuando nos tomamos comprimidos contra la acidez de estómago, y también cuando nos vacunan contra la difteria. Ésta lleva hidróxido de aluminio, uno de los compuestos de aluminio sólido e insoluble.
 
En la vacuna se dispensa como sólido finamente dividido, que sirve como soporte sobre el que se ancla el principio activo. Aun inyectándose en sangre, el pH de ésta facilita que el compuesto de aluminio sea eliminado por el cuerpo, sin que se absorba. Por lo tanto, las sospechas de toxicidad de la vacuna, por efecto del aluminio, son totalmente infundadas.
 
Esquema que muestra las posibilidades de absorción del aluminio. Esencialmente, el elemento químico debe encontrarse en su forma soluble, es decir, como Al3+, es decir, la forma de aluminio que, al formar compuestos, ha perdido tres de sus electrones originales.  Podéis consultar el artículo sobre Aluminio, en la Wikipedia, para obtener una descripción más detallada de los símbolos que aparecen en la figura.
Esquema que muestra las posibilidades de absorción del aluminio. Esencialmente, el elemento químico debe encontrarse en su forma soluble, es decir, como Al3+, es decir, la forma de aluminio que, al formar compuestos, ha perdido tres de sus electrones originales. Podéis consultar el artículo sobre Aluminio, en la Wikipedia, para obtener una descripción más detallada de los símbolos que aparecen en la figura.
 
La ingesta diaria de aluminio es, en promedio, de 6 miligramos. Aunque en realidad es muy variable, puesto que el queso procesado, los pasteles, las galletas y sobre todo el té contienen cantidades muy superiores… sin que ello cause ningún problema, puesto que en promedio el cuerpo humano sólo absorbe una parte en 500. Las plantas del té absorben con facilidad el aluminio presente en el suelo, que no es poco, y además se utiliza alumbre para fertilizar las plantaciones, lo que aún añade mayor cantidad.
 
El alzhéimer y el aluminio no tienen relación
 
A finales de los años ochenta se observó que los fallecidos por alzhéimer presentaban unos depósitos anormales en el cerebro, las placas seniles, en cuya composición estaban presentes silicatos de aluminio. Se argumentó entonces que el aluminio podría ser una causa de la enfermedad degenerativa.
 
No obstante, análisis posteriores de un grupo de la Universidad de Oxford, y publicados en Nature, en 1992, constataron que la presencia de aluminio era mucho menor que la estimada, y que eran debidos a las substancias utilizadas para colorear las placas seniles analizadas.
 
Hoy en día se considera que no existe vínculo entre la enfermedad de Alzheimer y la ingesta de aluminio.
 
La toxicidad ambiental, harina de otro costal
 
No todo el monte es orégano. Y para verlo, cambiamos ahora de tercio. Uno de los peores desastres ecológicos acaecidos en Europa guarda relación con el aluminio, aunque indirectamente. El accidente tuvo lugar el 4 de octubre de 2010, en la localidad húngara de Kolontár, por rotura de una presa de contención. La función de esta presa era la de retener los lodos residuales generados en la producción de alúmina, que a su vez se obtienen a partir del tratamiento de la bauxita, uno de los minerales principales del aluminio.
 
Bauxita, mineral de aluminio de composición variable, que contiene además diversas impurezas.  Entre ellas, óxido de hierro, presente en un 40%, que le confiere su característico color rojizo, tanto del mineral como de los lodos residuales que genera su tratamiento.
Bauxita, mineral de aluminio de composición variable, que contiene además diversas impurezas. Entre ellas, óxido de hierro, presente en un 40%, que le confiere su característico color rojizo, tanto del mineral como de los lodos residuales que genera su tratamiento.
 
En el proceso, el mineral se trata con sosa cáustica, temperatura y presión, para obtener óxido de aluminio puro, y también se generan residuos, principalmente debido a las impurezas presentes en la bauxita original. Éstos residuos son los lodos rojizos mencionados. Su apariencia se debe a que casi la mitad de su composición es óxido de hierro. Además, contienen vanadio, titanio y otros metales. Pero el problema es su carácter básico, puesto que el pH del residuo sin lavar puede llegar a valores muy elevados, hasta 13.
 
El desastre mencionado liberó casi dos millones de toneladas métricas de lodos sin lavar. La corriente de fango, de hasta 2 metros de altura, se desplazó rápidamente río abajo, cubriendo un área de varias decenas de kilómetros, afectando de forma importante la flora y fauna, sobre todo debido a la causticidad del lodo.
 
La conclusión: no hay atajos
 
He querido finalizar el artículo creando un fuerte contraste con la primera parte.
 
La parte inicial del artículo ha reflejado mi queja contra aquellos que anteponen su afán de notoriedad al rigor científico y a la seguridad de las personas, atemorizando la población mediante sospechas no comprobadas de toxicidad.
 
En cambio, la segunda refleja los problemas de aquellos que anteponen su enriquecimiento personal a las medidas de seguridad necesarias, ignorando los potenciales peligros de las conductas temerarias.
 
El mundo que nos rodea es extraordinariamente complejo, y complejo es el mundo tecnológico creado por el ser humano. Esta complejidad no admite simplificaciones interesadas.
 
En conclusión, no podemos progresar si no entendemos que adquirir conocimiento sólido cuesta, en realidad cuesta mucho, y no hay atajos para esa adquisición de conocimiento y su posterior dominio.
 

Sirvan los casos expuestos para pensar y actuar con toda humildad, sin bajar jamás la guardia.

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LA NUTRICIÓN EN LOS ANIMALES

 La nutrición en los animales es heterótrofa, es decir, necesitan de otros seres vivos para poder obtener la energía para sobrevivir. Por ejemplo los animales herbivoros toman la energía que necesitan de las hierba cuando la consumen, los carnivoros toman energía de la carne de sus presas etc.

 El proceso de nutrición se realiza por medio del sistema digestivo que les permite transformar los alimentos  en nutrientes y tiene tres procesos Ingestión, digestión y absorción. Veamos en que consiste cada uno.

 INGESTIÓN: consiste en la entrada del alimento al organismo, en los animales existen diversas estructuras que permiten realizar este proceso según su necesidad, existen animales chupadores, masticadores y/o trituradores. En la ingestión se mastica el alimento y pasa a otros órganos.

 DIGESTIÓN:  en esta etapa el alimento se transforma en particulas más sencillas llamadas nutrientes.

 ABSORCIÓN: aqui los nutrientes pasan al sistema circulatorio para ser llevadas a todas las células del organismo.

 

Nutrición en invertebrados